QUERIDA ABBY ( CARTA 1)

Querida Abby,

Nunca antes nos habíamos conocido, así que tal vez esto te parezca un poco raro, pero siento que es necesario. Mi nombre es Jay, para empezar. Trabajo en la caja cinco del supermercado de la Calle 67 —¿conoces el que tiene un estacionamiento demasiado grande para la tienda en sí? Ése mismo—. Tengo veinticuatro años, bastante alto y con un aspecto un poco desaliñado. Probablemente no me reconocerías si te hablase, no tengo una cara muy memorable. Je, realmente no sé por qué te estoy diciendo esto si te soy sincero… pero esta no es la razón por la cual te escribo.

Estaba trabajando hasta tarde ayer, fue un día normal la mayor parte del tiempo, pero estarías impresionada de saber lo interesante que este empleo puede ser a veces. Había estado leyendo un libro que mi compañero de la caja siguiente dejó olvidado. Una muy mala novela de misterio llena de clichés. Realmente aburrido si me preguntas. Pero, algo es algo supongo. Cuando te presentaste, sin embargo, mi noche entera cambió. No sé exactamente qué fue lo que llamó mi atención de ti, pero cuando te vi sentí una extraña sensación. Una mezcla entre la excitación y el terror, que sería la mejor manera en la que puedo describirla. Te vi entrar en mi línea y rápidamente me incorporé. Fue sólo en lo que te acercabas cuando me di cuenta de eso que me llamó la atención… eras totalmente hermosa. Te me pusiste en frente, dijiste «Hola» y me diste tu carrito. Pude notar por la forma en que hablabas y caminabas que no habías dormido muy bien, aunque no era extraño teniendo en cuenta la hora. Después de un segundo o dos de silencio incómodo, me percaté de que me habías saludado, y forcé un casual «H-Hola» para responderte. Me maldije mentalmente por eso.

Me quedé en mi lugar por un segundo, tratando de concentrarme. «¿Cuál es tu nombre?», dije. Un poco más tarde me di cuenta de lo raro que eso te podría haber sonado… Me alegro de haberlo hecho, de todos modos. Recuerdo que dijiste que te llamabas Abigail Marrot, pero que podía decirte Abby, ya que era tu nombre de pila. Abby, parecía encajar tan perfectamente. El nombre pareció rodar fuera de mi lengua mientras lo repetía en silencio. Era como miel dulce, se sentía bien con tan sólo decirlo. Parecías perpleja cuando te volví a ver, y me pregunté si había hecho algo que te hubiese molestado. «¿No deberías estar empacándolos?», dijiste, y apuntaste hacia los productos que pensabas comprar. De inmediato, sorprendido y avergonzado, me volteé en tu dirección y me disculpé, para luego empezar a guardar torpemente los productos en las bolsas lo más rápido que podía. No lo creía, ¿que tan estúpido era? Pero cuando vi arriba, me di cuenta de que estabas riéndote.

«Eres muy lindo», dijiste. Traté de mantener la compostura, pero estaba obviamente emocionado. «Tú también lo eres», dije, mientras acababa de llenar las bolsas con los alimentos que sobraban. A medida que te ibas, te diste la vuelta cuando abrías la puerta y dijiste «Buenas noches». Me imagino que parezco muy estúpido escribiendo todas estas cosas, probablemente lo recuerdas, quiero decir, pasó ayer. Pero me fui a casa estático esa noche y con toda la confianza del mundo. Siento que es casi irreal, escribiéndolo aquí.

De cualquier forma, quería escribir esta carta Abby, para decirte que te amo. No sé qué fue lo que sentí esa noche, fue una mezcla rara de emociones. Pero de lo que estoy seguro es que en esa pequeña interacción que tuvimos, sentí que había algo entre nosotros.

Te haré llegar esta carta en breve.

Atentamente, Jay.

Querida Abby,

Ha pasado una semana desde que te mandé mi carta y todavía no he recibido ninguna respuesta, pero eso no importa. ¿Cómo has estado? Mi vida ha estado igual de normal que siempre, levantarse, ir a trabajar, ir a la cama. Vivo en un departamento de mierda, pero supongo que eso es lo que consigues cuando trabajas de cajero en un supermercado. Pensé en ti demasiado últimamente, y a veces me pregunto si sigues recordándome.

Te vi de nuevo hoy en el trabajo, esta vez a una hora más razonable, por suerte. Viniste a mi línea de nuevo, lo que me hizo quedar totalmente encantado. Ahora estaba menos nervioso, iba a actuar normalmente, no importa qué dijeses o hicieses. Mientras caminabas hacia mí murmuraste algo tan silenciosamente que no pude entenderlo, y esperaste en el final de la barra a que guardase tus productos… Esto evidentemente no era lo que esperaba, pero tampoco era tan malo. De hecho, no parecías sentir nada en absoluto. Estaba esperando que me hablases o evitases como si tuviese la peste, pero seguiste tu camino como si yo fuese cualquier extraño. Esto me hace dudar de si recibiste mi carta, quizá deberías chequear tu buzón más a menudo.

Poco después de que terminase de empacar tus cosas, pagaste y caminaste hacia la salida. Claro, éste es un proceso muy normal para mí ya que lo hago 50 veces al día, pero me había determinado desde la noche que te escribí mi primera carta a socializar más contigo la próxima vez que te viese. No estaba satisfecho, tenía que lograr un progreso. Hay un pequeño cuarto en el extremo izquierdo opuesto a la entrada del supermercado, designado para el personal. Allí guardan todo el contenido tomado por las cámaras de seguridad, acerca del cual el personal hemos sido instruidos en nuestra inducción. Para mi suerte, hay una cámara situada justo al lado de mi línea.

Esperé a que el supermercado cerrase, y después entré. Tras inspeccionar algunas pantallas de televisión encontré la que daba vista de mi línea. Y luego de unos minutos de escanear, te encontré. Di pausa en el mejor ángulo que pude captar. Verte por tanto tiempo me hizo darme cuenta de lo perfecta que eras; cada rasgo de tu cuerpo, tu pelo, tu cara, tus piernas… Tu pecho, era simplemente perfección. Puse en reversa la toma de cuando pasaste por mi línea un par de veces, no podía evitarlo. Mis ojos estaban perdidos en la pantalla.

Después de algunos minutos de consideración, saqué la cinta, la puse en mi bolsillo, y volví a mi casa. Sabía que no estaba permitido, bien podía ser despedido por tales acciones, pero no podía evitarlo, Abby, te amo. Amo todo sobre ti. Pienso constantemente en ti. ¿Sientes lo mismo por mí, Abby?

Por favor, escríbeme de vuelta pronto.

Sinceramente, Jay.

EMPALAMIENTO.

El empalamiento es un método de ejecución donde la víctima es atravesada por una estaca. La penetración puede realizarse por un costado, por el recto, la vagina o por la boca. La estaca se solía clavar en el suelo dejando a la víctima colgada para que muriera.

La única referencia que se tiene sobre su origen es del antiguo pueblo de Asiria. Más tarde lo utilizó como método de ejecución el rey persa Darío I entre los siglos VI y V a.C., cuando llegó a matar de esta manera a 3.000 habitantes de Babilonia.

Al ser una forma de ejecución y además de tortura pública, fue utilizado principalmente con líderes de pueblos enemigos o criminales odiados, como una forma de escarmiento.

Muchas de las víctimas de este tormento fueron mujeres, a menudo condenadas al empalamiento por delitos como el robo o la infidelidad marital.

Una variable de este método de ejecución era el empalamiento doble, que consistía en insertar primero una estaca por el ano de la víctima, atravesando la región abdominal hasta el nivel del estómago, y luego empalar a la condenada por la vagina, levantando el cuerpo para que su propio peso hiciera que las estacas atravesaran la persona en medio de atroces dolores.

Otra variante de esta tortura consistía en calentar al rojo vivo las estacas y utilizar clavos antes de proceder con la ejecución, garantizando así el máximo sufrimiento físico posible a las víctimas.

VIERNES 13.

Un Viernes 13 de octubre de 1307 la orden de los Caballeros Templarios fue perseguida por la Santa Inquisición y acusados de realizar celebraciones paganas y herejía, por toda Europa, los miembros fueron condenados a la hoguera en una matanza colectiva. Esa es la razón histórica por la que a los Viernes 13 se les considera días de mala suerte, pero en 1980 bajo el nombre de Jason Voorhees reencarnó la mala fama de los días viernes caidos en 13, después de 17 partes o secuelas deben haber algunas cuantas curiosidades destacadas de esta terrorífica historia.

VIERNES 13:

Betsy Palmer que interpretó a Pamela Voorhees fue nominada por este filme al Razzie como peor actriz y declaró que si no hubiera sido porque necesitaba un coche nuevo, nunca habría participado en esta película, ya que no le gustó desde el momento en el que leyó su guión. Por esta interpretación cobró 10.000 dólares. Casi toda la localización y el set de rodaje eran reales, sólo se construyó el set del baño. Antes de titularse “Friday the 13th”, la película llego a llamarse “A Long Night at Camp Blood”. 10 fueron los personajes asesinados. La escena con la serpiente no aparecía en el guión y fue una idea de Tom Savini, después de vérselas con una en su cabaña durante el rodaje. La serpiente usada para la escena fue real, incluida su muerte en pantalla. El aspecto de Jason fue una idea de Tom Savini. El año en que se estrenó la película, la tasa de niños que se apuntaron a campamentos de verano, cayó un 69%. Mientras casi todo el reparto y el equipo técnico se hospedaron en hoteles durante el rodaje, algunos actores y miembros del equipo, incluido Tom Savini, permanecieron en el propio campamento. Los productores y el director no tenían desde un principio la intención de hacer una saga. Jason Voorhees sólo era una sorpresa final que ni aparecía en el guión original. El campamento utilizado en el filme se llama originalmente “Nobebosco”, se encuentra en Blairstown (New Jersey, USA). A día de hoy sigue abierto y tiene una placa en la entrada para recordar que la película fue rodada allí. Cuando el personaje de Kevin Bacon tiene el corte en la garganta, la sangre de su cuello hace burbujas. En un principio, la sangre tenía que derramarse, pero el mecanismo falló y el ayudante de efectos especiales de Savini, terminó soplando desde debajo de la cama a través de un tubo. El rodaje duró 6 semanas. En la escena en donde Bill se encuentra clavado con flechas, sus ojos pestañean varias veces debido a que el efecto especial del ojo que Savini había creado, le quemaba y le causaba dolor.

VIERNES 13. PARTE 2:

La razón por la que no se sabe qué le ocurrió al personaje de Paul, es porque el actor que lo interpretaba abandonó el rodaje antes de que se terminara el rodaje. El título original de la película era “Jason”. La película tiene una de las secuencias más largas del cine antes de los créditos iniciales, cerca de 15 minutos.

VIERNES 13. PARTE 3:

13 son los muertos en esta entrega. Se rodaron dos finales alternativos. Es en esta película en la que Jason utiliza por primera vez la máscara de Hockey. Fue rodada en tres dimensiones. Steve Miner, el director, interviene en un breve papel. Dana Kimmell, no quiere que se le relacione con la saga después de que un amigo suyo fuera brutalmente asesinado.

VIERNES 13. PARTE 4:

Ted White declaró que únicamente hizo de Jason por el dinero y no quiso figurar en los créditos. 14 son los muertos en esta entrega.

VIERNES 13. PARTE 5:

21 son los muertos en esta entrega. Bastantes más que en el resto. En los créditos aparece el nombre del actor Dick Wieand como Jason Voorhees, pero en realidad fue el especialista Tom Morga quien hizo las escenas de Jason con la máscara. John Shepherd rechazó participar en la siguiente secuela.

VIERNES 13. PARTE 6:

Esta es la única entrega sin desnudos. 18 son los muertos en esta entrega. En el guión se omitió todo lo ocurrido en la anterior parte.

VIERNES 13. PARTE 7:

16 son las muertes de esta película. Fue la primera película en la que intervino como Jason el actor Kane Hooder. Hay una escena en la que aparecen dos personas acampando en una tienda tipo iglú, esa escena está sacada de “Viernes 13 Parte 4″. Esta película tenía la intención de juntar a Freddy Krueger y Jason Voorhees en la pantalla por primera vez, pero Paramount Pictures y New Line Cinema no se pusieron de acuerdo y el guión fue reescrito.

VIERNES 13. PARTE 8:

Esta fue la última entrega producida por Paramount. 19 son los muertos en esta entrega. El hombre que Jason lanza contra el espejo de un restaurante es el especialista Ken Kirzinger, quien haría de Jason en “Freddy contra Jason”. En el póster original salía Jason rajando un cartel de “I love NY”, que fue retirado tras las quejas del comité de turismo de Nueva York.

VIERNES 13. PARTE 9:

25 son los muertos en esta entrega. Se estrenó 13 años después de la primera parte. Cuando muere el último poseedor del corazón de Jason, la máscara de hockey cae sobre la tierra y sale de debajo la mano de Freddy Krueger para cogerla. Esto mostraba las intenciones de New Line para el futuro. En los uniformes de la policía de Crystal Lake se puede leer Cunningham County en homenaje a Sean S. Cunningham, productor de esta secuela y creador de la primera.

JASON X:

En princípio se llamó “Jason 2000″ Fue la primera entrega que usó efectos digitales para recrear las muertes. Jason nunca pestañea. Fue producida por Sean S. Cunningham, director de la primera parte. David Cronenberg hace un pequeño cameo.

FREDDY CONTRA JASON:

La bolsa que Jason lleva en la cabeza durante la pesadilla de Crystal Lake es una referencia a la bolsa que Jason llevaba en “Viernes 13 parte 2″. En los pases de prueba, no se incluyó el final. En su lugar aparecía un texto que decía: “Vea quien gana el 15 de Agosto, el día del estreno”. Ken Kirzinger interpreta a Jason, aunque Kane Hodder, el veterano actor de la serie Viernes 13, quería hacerlo.

FAR CRY 4

Far Cry 4 es un juego de acción en primera persona/mundo abierto desarrollado por Ubisoft Montreal en conjunto con Ubisoft Red Storm, Ubisoft Toronto, Ubisoft Shanghai y Ubisoft Kiev y distribuido por Ubisoft. Su fecha de lanzamiento esta prevista para el 18 de noviembre de 2014 para PlayStation 4, PlayStation 3, Xbox One, Windows y Xbox 360.

El protagonista de la entrega es Ajay Ghale, que va a su pueblo natal para liberar las cenizas de su madre. Dicho pueblo se encuentra por el área de la cadena montañosa del Himalaya. La acción del videojuego comienza en el momento en el que el automóvil en el que el protagonista se dirige a la aldea es detenido por el líder fuerzas del ejercito, el cual es el antagonista llamado Pagan Min, y Ghale es secuestrado. Al igual que en Far Cry 3, el personaje contara con una vasta cantidad de armamento, vehículos y habilidades que le permitirán recorrer y conocer la región en la que se encuentra. El videojuego se espera con ansia entre los jugadores y los seguidores de la saga Far Cry.

FREDDY KRUEGER.

Según Wes Craven, director y guionista de la película A Nightmare on Elm Street (1984), el personaje Freddy Krueger estuvo inspirado en tres artículos que leyó en el periódico Los Angeles Times. En dichos artículos, se narraba cómo unas personas que vivían en el sudeste de Asia murieron mientras tenían unas pesadillas. Una de las víctimas era el hijo de un ingeniero, que se rehusaba a dormir debido a las pesadillas que tenía. Su familia estaba preocupada, ya que había estado varios días sin dormir, hasta que una noche se quedó dormido y lo acostaron en su habitación. Sin embargo, en medio de la noche lo oyeron gritar y al entrar en su habitación lo encontraron muerto. Según Craven:

"Se realizó una autopsia, y descubrieron que no sufrió un ataque al corazón; había muerto simplemente por razones inexplicables. Encontraron en su armario una máquina para hacer café, llena de café caliente que había utilizado para mantenerse despierto, y encontraron además todas las pastillas para dormir que pensaron se había tomado; él las había escupido y las escondió. Me pareció una historia tan increíblemente dramática que estuve intrigado por ella durante un año, por lo menos, hasta que finalmente decidí escribir algo sobre este tipo de situación".

Craven sostuvo en una entrevista que el origen de Krueger está también basado en algo que ocurrió cuando era un niño. Una noche, mientras estaba en su habitación, vio a través de la ventana a un hombre ebrio que caminaba por la calle. El hombre lo miró directamente a los ojos y Craven se escondió. Tras estar escondido en su cama, volvió a asomarse por la ventana y descubrió que el hombre seguía en el mismo lugar. Craven le contó a su hermano mayor, y cuando él bajó las escaleras para examinar, no había nadie en la calle. Según el director, "la idea de un adulto que era aterrador y disfrutaba asustando a un niño fue el origen de Freddy".3 La idea del guante del personaje está basado en el temor inconsciente que tienen los humanos a los depredadores, y las cuchillas de Krueger representan las garras, dientes y cuernos de esos animales.3 El color del suéter de Freddy, por su parte, surgió tras leer la revista Scientific American en 1982, donde se señalaba que los colores que más chocan a la retina humana eran el verde y el rojo.

USUARIO g00gle_240394 parte 6 (Final)

Miré a mi alrededor y el cuarto en el que estaba, la ropa que traía, y… me recordó la imagen de mi muerte. Hasta tenía con qué dar el disparo. El arma a la que no le había tomado importancia estaba en el paquete, pero cuando la tuve entre mis manos, llegó un mensaje, una URL. La abrí, esperando en ella una salida. Era nuestra famosa página, en ésta había una imagen de un hombre con un par de tiros en el cuerpo y unos cuantos golpes. Al ver bien la foto, vi que ese cuarto me era familiar, era el cuarto en el cual residía el dueño, su cabina. Podía ver el mostrador y al dueño ahorcado con su teléfono… Tomé la cámara del paquete y preparé el arma, bajé las escaleras y, cuando llegué, actué de manera inconsciente. Lo poco que puedo recordar es al dueño con el teléfono en la mano preguntándome qué hacía, que llamaría a la policía.

Al día siguiente amanecí en la carretera, recostado en el asiento trasero de mi auto y en medio de un camino distinto. Estaba tapado con la capucha negra, fue entonces cuando comencé a aceptar que, en realidad, era yo el asesino. Pero no podía creerlo aún, después de todo, pude ver a más encapuchados, no era el único. El sujeto que me entregó el paquete, mi amigo y Vicky, ellos también se habían involucrado.

Mi laptop estaba encendida y la cámara conectada, un video acababa de ser subido a nuestra página, junto con la imagen que había visto el día anterior. Reproduje el video para refrescar mi memoria.

Comenzaba conmigo grabando lo último que recordaba, el dueño del lugar junto a su teléfono, amenazando con llamar a la policía. Me le acercaba lentamente, grabando con la cámara frente a mí. Luego coloqué la cámara en el mostrador y ésta enfocaba sólo una parte de nuestro abdomen. Se escucharon amenazas y gritos por parte del dueño del hotel, después hubo un forcejeo por la bocina del teléfono seguido de un golpe hecho con la misma. Al alejarnos un poco de la cámara pude ver una toma más amplia, al menos se nos veía del torso para arriba. El dueño estaba sangrando de la cabeza, tenía una pequeña herida, se le escuchaba amenazar y en su cara se apreciaba el terror. Comenzó a retroceder poco a poco, y al intentar escapar tiró la cámara, permitiéndome ver ahora desde un ángulo que mostraba de los pies hacia arriba. Me podía ver ahorcando al dueño con el cable del teléfono, para luego soltarlo tras unos segundos y dejarlo caer al suelo, justo encima de la cámara. Estaba sobre sus manos y rodillas, se pudo ver cómo tomó la cámara e intentó huir con ella, y mientras se veían varias tomas de él corriendo, se oyó un disparo. Cayó y la cámara grababa al dueño viéndome caminar poco a poco hacia él.

La toma se cortó, para ser retomada con el dueño sentado en el piso de su cabina. La cámara volvió a ser posicionada en el mostrador; esta vez, el hombre estaba sudando y sangraba, el cable del teléfono estaba alrededor de su cuello, y lloraba, pidiendo débilmente que lo dejara ir, que no lo matara; pero el cable alrededor de su cuello se apretó y él comenzó a forcejear para liberarse. Se podía ver cómo moría lentamente, y, justo cuando parecía que ya no tenía fuerzas para seguir luchando, varios disparos terminaron con su dolor. La cámara se movió, grabó mis pies y luego el video terminó.

Google me escribió en ese instante.

«Bien hecho, al fin aceptaste tu objetivo. Sólo por eso, mira: http://user_g00gle_240394_29_october_2013/fghfd1g4g56df2d1f2a4ff4af1d2/log_out».

La dirección me llevaba a una imagen en la que aparecía yo nuevamente, pero esta vez en un sitio distinto, parecido a una calle, tal vez una avenida. Me mostraba como si hubiese sido atropellado. Entonces le pregunté:

«¿Qué significa esto?».

«Eso no es nada más ni nada menos que la fecha de caducidad de tu cuenta».

«¿A qué te refieres?».

No respondió, así que lo presioné: «Te hice una pregunta, ¡RESPONDE!».

«Bien, g00gle_240394 es tu cuenta. Como puedes notar, si no es que ya lo has hecho, los números son tu fecha de nacimiento, mientras que «Google» soy yo. Los ceros significan mi posición, no tengo fecha de nacimiento, por eso llevo sólo un par de ceros. La URL que te envié y la que viste en el celular de Vicky no eran más que la fecha de caducidad de tu cuenta, lo que significa que cuando esa fecha llegue, te pasará lo que a g00gle_010692 y g00gle120393: sus cuentas caducaron, pero iniciaron sesión conmigo. Gracias a ti, ellos ahora son, en cierto sentido, inmortales. ¿No es eso lo que muchos como ustedes, los mortales, desean?».

«Entonces qué tenía que ver el sujeto que maté anoche, ¿él también tenía relación con todo esto?».

«Digamos que no fue su día de suerte, porque cuando un usuario, como tú anoche, está a punto de cerrar sesión, tiene la oportunidad de renovar su cuenta por un tiempo determinado. Ese tiempo es lo que le quede de vida a alguien más…».

«¿Qué, quieres decir que tomo su vida como en Destino final?».

«No, porque no puedes matar a lo imbécil o a quien tú quieras; debes matar a quien yo diga. Vicky debía matarte a ti, pero como su noble corazón no accedió, ella cedió en tus manos, pensando que la ayudarías. Quién lo diría, ella confió en ti y tú la acribillaste. Usuarios como tú hay pocos, por eso me agradas».

«Entonces ¿por qué mi amigo intentó matarme y terminó muriendo?».

«Porque es supervivencia del más apto. El día que te conoció debió matarte para renovar su cuenta, eras su renovación; pero tuviste suerte, se hizo el listo al querer alejarme en cualquier aspecto. Por eso mismo después te contacté, para que lo localizaras y cerraras su sesión de una vez por todas».

«Quieres decir que al igual que Vicky…».

«Era blando, pero tú eres un chico duro, por eso dije que me agradas».

No podía creer lo que ese sujeto me estaba diciendo. Aún tenía dudas, no todo estaba claro, así que le pregunté sobre el futuro, por qué él lo sabía:

«Qué hay de tus predicciones, ¿cómo sabes lo que pasará, cómo pasará y demás detalles?».

«Sencillo, porque en realidad no existo, soy sólo una proyección de tus memorias, recuerdos y futuras imágenes, algo así como un déjà vu. Si no me crees, recuerda lo que hiciste ese día antes de cambiar de establecimiento en tu trabajo: en realidad tú ocasionaste ese accidente, y de alguna manera, en tu mente, ya estaba planeado que todo esto pasaría. Mira este enlace, un detective incluso nos lleva seguimiento, pero el muy imbécil aún no sabe cómo trabajamos y cree que yo realmente existo. Eso querías escuchar, ¿no?.

http://policia_local/archivos/homicidios/2fd5f4d5fas42d4s8dsa45fd48f».

Al entrar vi que era la página de la policía. Ese archivo hablaba de todos los homicidios que yo había cometido; al parecer fueron recuperados los videos, fotos y demás evidencias, pero aún eran casos sin resolver. Venían las URL de las que Google me habló tanto, y entre ellas nuestra página y distintas páginas con ventanas emergentes, las cuales son usadas por trolls en la red. Al intentar acceder eran enlaces rotos, pero eran las URL que Google me había enviado, de nombres largos, con números y letras sin sentido. Entre éstas se encontraba la del video de Vicky; no entré porque no se podía, pero sabía que era el video, pues había un nombre de usuario en la dirección.

Me sorprendió todo eso y darme cuenta de que, en realidad, Google nunca habló conmigo ni me obligó a nada. Yo me había vuelto loco, o eso quería hacerme pensar; pero seguía sin entender por qué había visto a un tipo encapuchado aparte de mí, y por qué Vicky y mi amigo hablaban de un «Ellos». Tal vez se referían a esos tipos encapuchados. No recuerdo haber hecho algo para ocasionar ese accidente en mi antiguo empleo, además, las conversaciones borradas y esas trampas… las hizo desde el inicio.

Pero pensar en esto no me sirvió, no obtuve respuesta alguna. Decidí entregarme, así podría conseguir respuestas, pero antes busqué al detective de la página con la esperanza de que él supiera algo de Google.

Mis cuartadas para evidenciar que yo no era el asesino y demás pruebas me salvaron de ir a prisión. Tuve, en algún sentido, la suerte de terminar en un manicomio.

USUARIO g00gle_240394 parte 5

Para empezar, la escena tenía un ángulo poco apreciable, y se oían gritos, como si la tortura se hubiera vuelto sumamente sádica. Se podían ver ligeras salpicaduras de sangre y se escuchaba algo así como un motor o una máquina escandalosa, y sonaban herramientas cayendo al suelo, un caos total. Lo único que se podía ver con la pobre iluminación era un par de siluetas peleando, pero cuando la imagen se volvió clara, la cámara cayó al suelo y sólo se veía la toma de unos pies. En esa toma vi caer lo que parecía ser una pierna cortada, un par de entrañas y mucha sangre. Entonces un pie del atacante pisó la cámara y ésta se quedó filmando estática por aproximadamente unos diez segundos.

El video se cortó y se puedo ver al sujeto que hizo todo vistiendo una capucha. Lo primero que pensé fue que ese extraño sujeto era Google, pero no pude verlo bien, la capucha lo cubría y apenas había un poco de luz en la toma. Esta escena entrecortada del asesino duró poco más de unos segundos. El video terminaba ahí, se cortó bruscamente y la página se cerró de manera automática. Una sensación escalofriante recorrió todo mi cuerpo. Miré a Vicky y sólo comencé a llorar. Entonces recibí un mensaje en su celular, que decía:

«Hola de nuevo».

Era Google. Decidí contestarle, diciéndole:

«¿Cómo pudiste hacer esto? Pensé que me habías dejado en paz, ¿por qué le hiciste esto a Vicky? ¡Ella no debía estar involucrada!».

«Lo sé, pero ella se involucró y le tocó perder. Deberías dar gracias de que aún seguimos activos; es decir, ella simplemente cerró sesión en su vida mortal, pero estará conmigo para siempre, su video la ha inmortalizado».

«¡¡¡MALDITO ENFERMO!!!».

Dije eso y apagué el celular. Salí de la habitación y decidí irme de ahí. Tenía que investigar lo que estaba pasando, quién era Google en realidad y por qué aún me involucraba en esto después de tanto tiempo. Los libros que había leído todo ese tiempo me dieron ideas de cómo investigar sin involucrar a la policía, pues si lo hacía ellos pensarían que fui yo quien mató a Vicky y quien cometió el asesinato de mi amigo.

Hice una pequeña maleta con algo de ropa y sólo llevé mi laptop, a pesar de que había pasado tanto tiempo desconectado, pues tenía otras intenciones aparte de sólo investigar. Por último, tomé las llaves de mi auto, y me fui.

Conduciendo llegué a las afueras de la ciudad. Había un hotel, esos que están a la mitad de las carreteras, que sólo tienen cuartos básicos y no cobran mucho; era un lugar perfecto para ocultarme mientras averiguaba quién era este asesino. Renté una habitación por un tiempo y comencé mi investigación. Google empezaba a hastiarme, hablaba de nuestra página y del dinero que estábamos ganando. No contesté nunca, pero él insistía y hacía distintas preguntas, como si ya no me importaba esto o si le ayudaría con lo siguiente. Pude ignorarlo por casi una semana, pero mi estado mental me estaba llevando demasiado lejos, ya debía dinero al hotel, y mi trabajo, aunque no lo quisiera, seguramente lo había perdido. Fue entonces cuando tomé medidas drásticas: esperé a que Google se conectara y le pedí mi cuenta bancaria. Él accedió de inmediato, y la apunté y fui a un banco. Una vez ahí traté de retirar dinero de la supuesta cuenta, pero no había registro de ella. Siempre pensé que era una mentira, y por esa razón no me molesté, pero al volver a casa, Google me había escrito. El mensaje decía:

«¿Eres estúpido? Si querías retirar el dinero me lo hubieras dicho, yo mismo lo haré por ti. No vuelvas a involucrar a nadie más en esto, podrían saber de mí. Y aparte, ¿cómo un niño de diecisiete años va a retirar dinero así como así?».

Leí eso y escuché la puerta. Al abrir, era un sujeto con un paquete. Me lo entregó y me pidió mi nombre para registrarlo como recibido, pero le dije que no esperaba paquetes. Luego me preguntó todos mis datos, los cuales estaba leyendo desde una hoja que describía la entrega. Todos los datos eran reales, pues hasta la ubicación actual —el hotel— la tenía indicada en esa hoja. Decidí tomar el paquete y me pidió escribir mi nombre de nuevo. Cuando comencé, me dijo:

—No señor, su nombre de usuario, por favor.

—¿Usuario? —le pregunté extrañado.

—Como ejemplo, mire el mío.

Miré lo que llevaba bordado en su playera. Me dejó en shock, porque lo que decía era «g00gle_301193».

Me hizo reaccionar y me pidió nuevamente mi nombre de usuario. Le dije que no sabía de lo que hablaba.

—Ambos sabemos que eso es mentira, usted cuenta con un nombre de usuario otorgado por alguien que también ya debe conocer. ¿Acaso acaba de iniciar sesión?

Sólo escribí lo primero que me llegó a la mente, «g00gle_240394». El sujeto me dio las gracias y se retiró.

Estaba mirando el paquete, no quería abrirlo, esperaba encontrarme con la cabeza humana de algún familiar o tal vez un video de otro homicidio. Decidí ponerlo en la mesa y no lo abrí en todo el día.

No dejaba de pensar en lo que ese tipo había dicho, «nombre de usuario»… En ese momento volvieron a tocar la puerta. Antes de abrir me asomé por la mirilla; era el dueño del hotel. Lo hice pasar y me dijo que tenía que pagarle la renta o si no me echaría de ahí. Conversé con él y lo convencí de no echarme, le dije que tendría el dinero pronto, que no podía dejar que me echara. Justo cuando cerré la puerta y encendí la máquina, vi un mensaje de Google:

«Abre el paquete, es tu parte. Espero que sea suficiente».

Abrí con miedo el paquete, pero sólo era una cámara. La reconocí de inmediato, era la cámara que había comprado tiempo atrás; estaba sucia y llena de algo que parecía ser sangre. No me preocupé por eso y vacié la caja, encontrando también una pistola y un sobre con una tarjeta de débito. Realmente necesitaba el dinero, así que la tomé y salí a un cajero.

Eran las once de la noche, llegué a un cajero y, al mirar la cantidad que la cuenta de la tarjeta tenía, casi no lo creí: tenía más de medio millón de pesos. Sólo retiré lo necesario para pagar el hotel y regresé, le pagué al dueño y me fui a mi cuarto. La laptop seguía encendida, y como si supiera que había regresado, Google me escribió nuevamente.

«Veo que estás más relajado ahora».

«Supongo, pero aún debo saber… ¿quién diablos eres tú?».

«Buena pregunta, pero ¿por qué no te evitas la fatiga y vuelves a la escena del crimen? Ahí puedes obtener respuestas, ¿no lo crees?».

Tenía razón, salí tan rápido de ahí que jamás me di el tiempo de observar con atención. No escribí nada más y fui en dirección a mi antiguo departamento. El olor se había vuelto penetrante, sólo abrí la puerta y mi estómago se revolvió a tal grado que me ocasionó el vómito. Soporté el hedor y comencé a explorar el sitio; aún estaba el cuerpo de Vicky, su celular… todo como lo recordaba. Pero después recordé la cámara, la que venía en el paquete. ¿Cómo pudieron entregármela si ésta debería seguir por aquí arrumbada? Encendí mi laptop y Google estaba listo para chatear:

«¿Qué dices, tus inútiles libros no te enseñaron nada?».

«No es eso, sé que tú eres quien hizo esto, vi a un encapuchado cuando murió mi amigo, ese mismo sujeto aparece en el video. ¿Por qué no das la cara? Sé que eres tú…».

«Y entonces… ¿por qué usas la misma capucha?».

«¿Qué dices?», pregunté asombrado. «¿Qué maldita capucha?».

«Entre tus cosas, ahí la encontrarás. ¡Busca bien, Sherlock!».

No dijo nada más y se desconectó. Volví a mi habitación y busqué desesperadamente; grande fue mi sorpresa al encontrar entre mi ropa la capucha de la que Google hablaba. No podía creerlo, no podía ser cierto. ¿Entonces por qué veía a otros sujetos? No busqué respuestas en ese momento, sólo salí y deposité un mes de renta en mi antiguo departamento para evitar que alguien sospechara e intentara entrar. Volví al hotel, en ese momento el dueño me detuvo, y me cuestionó:

—¿De dónde sacaste el dinero, hijo? No tenías nada, y en un par de horas saliste y conseguiste el efectivo. Dime la verdad, ¿a qué te dedicas?

No contesté, ni siquiera lo miré, simplemente caminaba hacia mi cuarto. Una vez en la puerta, busqué mis llaves para abrir, pero él seguía haciendo preguntas:

—Vamos, dime, ¿acaso eres ladrón? Si no me contestas me veré obligado a llamar a la policía.

Eso me asustó, así que sólo abrí la puerta y la cerré con llave. El dueño seguía tocando y gritando, y luego se fue diciendo que iría por la policía. Lo único que pensé fue en contactar a Google, pero no sabía cómo localizarlo y estaba desconectado. Me desesperé, no sabía qué hacer, ahora estaba solo. Tal vez comencé a volverme loco y aluciné todo, en el mejor de los casos, nada de esto había pasado.