USUARIO g00gle_240394 parte 4

Una mirada psicópata y una sonrisa demoníaca se dibujaron en su rostro. Entonces se lanzó hacia mí gritando que en serio lo sentía. No supe qué hacer, sólo intenté defenderme; pero cuando estaba sobre mí y yo estaba en el suelo, un extraño sujeto encapuchado se acercó a nosotros y golpeó fuertemente a mi amigo, quitándomelo de encima. Lo escuche decir:

—Tu tiempo se acabó, es hora de cerrar sesión.

Una vez que estuve libre intenté escapar, pero escuché un tremendo grito desgarrador y, al voltear, vi a mi amigo pidiéndome ayuda; el sujeto encapuchado lo había atravesado con un fierro, con el cual después lo golpeó frenéticamente. Sólo fui capaz de seguir huyendo, y cuando empecé a correr, un mensaje llegó a mi celular. Era Google nuevamente, me había enviado un mensaje, que decía:

«Vuelve y tómale una fotografía, sólo eso. Te he facilitado el trabajo, ¿no lo crees?».

No recuerdo bien qué fue lo siguiente que hice ese día, pero al día siguiente cuando logré reaccionar, estaba en la ducha. Salí y un mensaje estaba en mi celular, éste tenía un número que, según decía, era una cuenta bancaria en donde podría cobrar lo ganado por la fotografía. Decidí ignorarlo y apagué el celular… sólo quería olvidarlo todo.

Pasó un año, pensé que ya había acabado para mí, pero sólo lo había ignorado por un largo tiempo. Había dejado de utilizar teléfono celular con cualquier servicio de internet, borré mis cuentas de cualquier servicio en línea y me alejé de la web en cualquier aspecto desde ese día. No había olvidado por completo lo sucedido, pero al menos intentaba no recordarlo. Un día, sin embargo, en mi nuevo trabajo en un supermercado —uno de esos que abren las veinticuatro horas del día—, vi a Vicky. Eran alrededor de las dos de la madrugada. Sabía que era ella, jamás olvidaría a nadie involucrado en ese maldito evento. Vicky se veía más demacrada y muy alterada, no era la chica que yo recordaba. Entró al lugar y me miró fijamente, para luego decir:

—Al fin te encuentro…

Su cara estaba pálida, tenía unas ojeras tremendas y simplemente se veía devastada; su voz sonaba entrecortada y débil. Preocupado, le pregunté:

—¿Qué sucede…, por qué me buscabas?

No entendí bien lo siguiente que dijo, pues se desplomó en el piso, desmayada. Lo que creí entender fue… «Google»…

La llevé a mi auto y la recosté ahí, y pedí permiso para irme. Llegué a casa, recosté a Vicky en mi cama y yo me quedé en el sofá. No podía conciliar el sueño, todas esas memorias llegaban a mi mente una y otra vez, nuevamente, sin dejarme en paz. Decidí leer algo para ignorarlo, desde que me había alejado del internet solía leer regularmente novelas de misterio y cosas de detectives; me gustaba distraerme con eso, pues con los libros me sentía seguro. Apenas comenzaba a leer cuando escuché a Vicky gritar. Corrí a mi habitación y miré a todos lados; ella estaba sola, pero me dijo con voz débil que necesitaba mi ayuda. Aún tenía dudas sobre por qué me estaba buscando, así que le pregunté:

—¿Por qué dices que me buscabas?

—Ellos vendrán por mí. Me dio curiosidad saber quién era ese sujeto que me hablaba por el chat… debí haberte hecho caso. Él me dijo que ahora no habría salida.

—¿Salida de qué?

—Ahora… debo asesinarte, o ellos me mataran a mí.

—Dime que tú no…

Me sorprendió lo que escuché, pero decidí ayudarla, pues supuse que ella también se había involucrado con Google. Le pregunté más, pero sólo me mostró una foto con su celular y se quedó dormida, estaba débil y necesitaba descansar. Miré la foto y me sorprendió, era una de un homicidio similar al de la foto que yo recibí. Era yo, sólo que me veía muerto en un sentido más… tranquilo, ya que sólo se podía apreciar una porción de mi cuerpo con un agujero de bala en la frente, algo más práctico que la última vez. El nombre del archivo era «http://user_g00gle_240394_29_april_2012/fghfd1g4g56df2d1f2a4ff4af1d2/log_out».

Miré la URL un rato y me percaté de algo que no había notado en otros enlaces enviados por este asesino: estaba escrita lo que parecía ser una fecha. No podía dormir, no dejaba de mirar a Vicky, en lo único que pensaba era en que sería asesinado. Me senté en el piso, y después de un rato de lectura e incómodos pensamientos, logré dormir.

Un olor nauseabundo me despertó. Estaba recostado en mi cama, y ésta se encontraba bañada en sangre. Me volteé y vi a lo que parecía ser Vicky acribillada. Sus órganos estaban esparcidos por toda la habitación, al igual que su sangre. Cuando logré salir del shock me levanté rápidamente de la cama y noté que su celular estaba en mis manos. Tenía puesta una dirección que me recordó mucho a lo que Google llamaba «nuestra página», sólo que la URL se parecía a la del día anterior, con un pequeño cambio: «http://user_g00gle_240394/change/g00gle120393_03_april_2012/fghfd1g4g56df2d1f2a4ff4af1d2/log_out».

Había otro «google» con números escrito ahí. Decidí ver la página y ésta solamente contenía un video sin título. Lo reproduje, la calidad era de no más de tres pixeles. Supuse que g00gle_240394 lo había editado para que se viera más tenebroso, pues al comenzar se veía a la silueta de alguien con un cuchillo acercándose a la cámara y comenzando a rondar el cuarto. No logré ver mucho hasta que encendió una pequeña luz, tal vez una lámpara; en cuanto esto sucedió descubrí que era mi cuarto.

Enfocó la cama en la cual se encontraba Vicky, pero no estaba dormida, ella estaba despierta, atada a la cama y amordazada. La silueta se acercó y, en un acto al estilo Guinea Pig: Flowers of Flesh and Blood, enfocó una pequeña mesa que tenía en mi cuarto, sobre la cual había un mantel, una charola y varios utensilios de uso cotidiano, asemejándose grandemente a esas mesas que los cirujanos utilizan para colocar sus herramientas. Sabía exactamente lo que sucedería, pues el cadáver de Vicky ahora se encontraba en mi cuarto.

El video continuaba, el sujeto que grababa hacía que pareciera que el espectador era quien estaba haciendo todo, como una clase de video en primera persona. Tomó un desarmador con una mano, se acercó lentamente a Vicky, acarició su pierna y con un violento movimiento lo clavó en su pierna; grabó su rostro, podía apreciarse el dolor en ella y apenas se escuchaban sus gritos y gemidos. Volvió a la toma del desarmador y comenzó a retorcerlo dentro de su pierna, y luego lo sacó y volvió a la mesa, de la cual tomó un cuchillo de cocina común y corriente. Se acercó nuevamente a Vicky y esta vez no la lastimó, sólo utilizó el cuchillo para desgarrar su ropa.

La siguiente escena fue algo tan sumamente enfermo, que la única forma en la que podría describirla, es diciendo que esta escena parecía sacada de la película A Serbian Film. El sujeto puso la cámara en un lugar donde pudiera grabarse lo que hacía claramente. Durante unos veinte minutos, aproximadamente, violó a Vicky, pero eso no fue nada. Después de ese tiempo, el sujeto comenzó a acuchillarla en sus extremidades de modo que sólo la hería sin matarla, y de un momento a otro, se detuvo; Vicky lloraba, y se vio al sujeto levantarse tranquilamente y salir de escena, para después entrar con una licuadora. La conectó y la encendió, entonces introdujo la mano de Vicky y la destrozó por completo, pudiéndose ver cómo la sangre y trozos de carne desechos volaban por la habitación.

La agónica escena se cortó y se vio un ángulo distinto, como si alguien más grabara. Se veía el brazo de Vicky, el que no fue dañado por la licuadora, y una segueta comenzó a hacer un corte brusco en él; Vicky intentaba zafarse, pero ese forcejeo inútil sólo causaba que el sujeto hiciera varios cortes adicionales en su brazo. Cuando estaba a punto de cercenarlo, ella lo arrancó de un jalón y se escuchó un grito tremendo; a pesar de que estaba amordazada, los gemidos eran fuertes y me hacían sentir el dolor que ella sintió.

El video comenzó a fallar, y luego de unos segundos la toma se recuperó, sólo que esta vez Vicky ya estaba muerta y totalmente desecha, era sólo un tronco sin forma alguna en su rostro y desgarrada de cualquier otra parte. La toma se veía borrosa y se adelantaba sin razón alguna, para después regresar a donde nos habíamos quedado. En esta toma Vicky ya no estaba amordazada, y lo poco que le quedaba de brazo estaba desatado. Parecía que ella se quitó la mordaza como pudo, pues su cara estaba llena de sangre. Con voz débil pedía clemencia, que la dejara ir, sólo lloraba y rogaba por ser liberada. En esta toma la calidad había subido impresionantemente, como si una cámara profesional hubiese grabado sus últimas palabras. La toma hizo un corte rápido, y la siguiente escena volvió a ser de una calidad baja y aspecto turbio. A pesar de que no quería continuar viendo, el morbo no me dejaba reaccionar.

USUARIO g00gle_240394 parte 3

Mi amigo navegador se desconectó y me dejó pensando. La curiosidad de saber qué pasaría era grande en mí, así que esperé a ese miércoles.

Habíamos cambiado la ubicación del cibercafé hace dos o tres días, apenas comenzábamos a trabajar de nuevo cuando llegó mi jefe a mostrarme algo; era la foto de la que había hablado con g00gle_240394. Mi jefe me contó que tuvimos mucha suerte, pues hace un par de horas, hubo un accidente en la calle en la que trabajábamos anteriormente. Un tráiler de combustible se volcó y esto ocasionó una fuerte explosión. Mi jefe, emocionado, me pidió que me moviera de la máquina; vi lo que estaba haciendo, y él estaba subiendo la foto, para después publicarla en sus redes sociales contando lo sucedido y la suerte que tuvo al irse de ahí. Eran las 4:20 p.m. y mi jefe seguía en la máquina, y pensé que él al fin lograría ver a g00gle_240394. Esto me alegró, pero de un momento a otro recibió una llamada, desconectó su teléfono del ordenador, el cual era exactamente un Sony Ericsson W580, y atendió la llamada. Colgando me dijo que ya se iba. Faltaba sólo un minuto, por lo que le pedí que esperara, pero me contestó que no podía, que se tenía que ir urgentemente, y luego de que abandonó el establecimiento, el mensaje llegó. Le grité y le pedí que volviera, pero me dijo que fuera lo que fuera, tendría que esperar.

Miré el mensaje, era de g00gle_240394, y decía:

«Hola de nuevo. El gran día llegó».

A decir verdad, me pareció extraño que lograra localizarme, tal vez haber cargado la imagen fue lo que delató mi ubicación, pero eso era lo de menos. Él había acertado en cuanto a lo sucedido, la fotografía era exactamente como la recordaba. Al ver que tardaba en responder, mandó otro mensaje.

«¿Acaso no te alegras de conversar conmigo de nuevo?».

«No es eso», le dije. «Es solo que no me lo esperaba, bueno, tal vez en algun sentido lo esperaba, mas no estaba seguro de que volveriamos a estar en contacto…».

«Entonces, ¿estás listo?».

«Supongo, d q se trata?».

«¿Sabes lo que significa el término snuff?».

«Si, eso, lo paranormal y el gore son muy famosos en la red, claro despues d la porno…».

«Sí, eso pensé. Sé que has llegado a curiosear sobre todos esos términos, así que espero que estés listo para lo siguiente: http://hdakdfuyrkfisd2654gsaafd1f5dfsdfds5fds4 fdf4ds5f4d5f4d5f».

Entré al enlace…, pero esta vez era algo más fuerte. Esta vez me sorprendió ver al que parecía ser mi jefe, muerto; pero no sólo había sido asesinado como en cualquier homicidio, ésa parecía la obra de un psicópata sanguinario. No pude mirar la imagen por mucho tiempo, la cerré casi de inmediato y le exigí que me diera una explicación.

«Es lo que quiero en nuestra página».

«No entiendo, debo fotografiar a un muerto y subir la imagen???».

«Algo así, pero no es tan sencillo…».

«No entiendo…».

«Tú eres quien debe asesinarlo».

«COMO?!?!?!».

«No hay más explicaciones, sé que lo harás».

«Y q si me niego???».

«No hay vuelta atrás, pues ya sabes de lo que se trata. Tu cuenta está hecha, y ahora debes hacerlo si no quieres que tu registro sea dado de baja, o que nuestra página tenga algo así, como… ¡TÚ en el lugar de ese cadáver!».

«Jajajajaja… esto es estúpido, no se por q t sigo el juego, vete al diablo!!! .l.».

Cerré la conversación y llamé a mi jefe. Le dije que teníamos problemas con la luz, que se había ido y no volvía, a lo que él respondió con que cerrara en veinte minutos si no regresaba. Entonces cerré y me fui de ahí, no esperé que el tiempo pasara, sólo esperé los veinte minutos una vez afuera para poder marcarle y decirle que iba a cerrar.

Estaba en mi casa y aún pensaba en la imagen y en esas tan extrañas conversaciones… Por la noche no pude dormir.

Al día siguiente llegué al trabajo algo tarde, estaba desvelado y aún seguía un poco asustado por lo sucedido. Hablé con mi jefe para informarle que no podía seguir trabajando ahí; me preguntó por qué, pero sólo le mentí diciendo que era por mis estudios. Aceptó, pero me pidió que me quedara un par de días más para darle la oportunidad de encontrar a alguien que me reemplazara. Sin más remedio, me quedé. Él estuvo conmigo todo el día, así que no supe nada de g00gle_240394 en el transcurso de éste.

Pasaron dos días más sin saber nada de g00gle_240394, pero aún seguía teniendo insomnio y terrores nocturnos. Sentía que me volvía paranoico, en especial cuando mi jefe salía o me dejaba solo.

Ese día llegó una chica que venía por el empleo, era una chica linda, simpática y amistosa; jamás olvidaré cómo era ella antes, ese día que la conocí. Se llamaba Victoria, pero le gustaba que le dijeran Vicky. El mismo día le enseñé lo que debía hacer, pero no podía dejar de actuar como un maldito loco, me desconcentraba con facilidad y no podía hablarle tranquilamente. Me sentía nervioso, sentía que algún mensaje llegaría. Eso me hizo recordar que cuando comencé a trabajar en el cibercafé, mi amigo, que estaba en el puesto antes que yo, actuaba de una manera semejante, quizá porque él también había sido acosado por Google. Éste le pidió que hiciera algo que no quería, y mi amigo abandonó el lugar.

Cuando terminó nuestra jornada laboral nos fuimos juntos, y esta chica, algo preocupada, me preguntó si me encontraba bien, a lo que sólo le comenté:

—¡Nunca, nunca…! ¡Escúchame con atención, jamás hables con alguien que no conozcas por chat, no lo hagas; Google te buscará y, una vez dentro, no habrá salida!

Luego de que dije eso, salí corriendo y me dirigí a mi casa. Estando ahí traté de localizar a mi amigo; comencé vía internet, pero no encontré sus antiguas cuentas en redes sociales, páginas de juegos ni correo electrónico, era un fantasma en la red. Mientras estaba buscándolo, pasó lo esperado. Un mensaje llegó, pero esta vez él sólo dijo algo y se desconectó. Lo que decía el mensaje era:

«Más vale que lo hagas, no corras el mismo destino que g00gle_010692: http://archive/g00gle_010692/fg1f5g4fgfd5g4sd8f4eq65f78ef4».

Mi curiosidad me llevó a una respuesta. El enlace me condujo a una clase de perfil de mi amigo. Anoté el número de su celular y apagué el equipo, pues no pensaba quedarme a esperar a que otro mensaje llegara. Marqué el número un par de veces, sin obtener respuesta. Justo cuando dejé de marcar y estaba a punto de irme a la cama, una llamada entró. Contesté y era mi amigo, el cual me preguntó sólo una cosa:

—Dracko, ¿eres tú?

—Sí, soy yo viejo.

No sé cómo supo que era yo, pero no dudé en preguntarle si nos podíamos ver. Aceptó y acordamos un punto.

Al día siguiente me encontré con mi amigo, el cual lucía tranquilo, transmitiéndome la idea de que no pudo pasarle nada de lo que a mí me estaba pasando. Él comenzó la charla.

—Cuánto tiempo, vaya, apenas y me acordaba de ti. ¿Cómo has estado?

—Bien, yo… —No quise hacer más rodeos y fui al grano—. Viejo, ¿qué sabes de un usuario llamado google guion bajo 24, 03, 94?

Su cara se puso pálida, y sólo me dijo:

—Me tengo que ir, fue un error venir a verte, tengo que trabajar…

—No, espera, necesito respuestas. Ese usuario me está acosando, amenazando y, por lo visto, lo conoces. Dime qué es lo que sabes, por favor.

Estaba a punto de retirarse, estaba de espaldas, y me contestó con lo siguiente:

—No sé por qué olvidé mencionar eso cuando tomaste mi empleo, pero ahora lo siento, en serio, por segunda vez… Por ti…

—¿A qué te refieres? —pregunté curioso.

—Lo siento, pero creo que para remediarlo puedo terminar lo que empecé ese día, antes de que ellos vuelvan…

USUARIO g00gle_240394 parte 2

Pasaron un par de días y ya me había olvidado de lo sucedido, pero ese usuario volvió un día por la tarde, haciendo la misma pregunta. Esta vez no le contesté y decidí mostrarle a mi patrón el mensaje para así poder saber de dónde provenía. Transcurrieron aproximadamente unos veinte minutos hasta que apareciera en el chat que el usuario g00gle_240394 estaba desconectado. En ese momento mi jefe entró al local y le dije que viera a la pantalla; lo que le mostré fue una ventana de chat sin PC seleccionada y en blanco, totalmente en blanco. Me preguntó la razón por la que le había mostrado eso, pero me limité a decir, «Vaya que soy descuidado, creo que lo cerré. Olvídelo, no era nada…».

Ese día me sentí como un tonto y pensé que lo mejor era que yo mismo descubriera a ese sujeto. Llegué a mi casa y descargué un programa para localizar ordenadores alrededor del mundo. Pasaron muchos días sin que apareciera, casi dos semanas. Yo ya había instalado el programa en la máquina del cibercafé.

Entonces llegó el día, g00gle_240394 volvió con su pregunta. Inmediatamente busqué el programa y me di cuenta de que no estaba en donde lo había dejado, sin acceso directo o archivos en disco; mas no me detuve ahí —pensé que mi jefe pudo haberlo borrado, él solía borrar los archivos sin dar previo aviso cada vez que descargaba algo y no lo justificaba—. Busqué de nuevo el programa, pero mientras estaba descargándolo el sujeto se desconectó… sólo que esta vez me dijo lo siguiente antes de retirarse:

«Si querías saber de dónde soy, ¿por qué no lo preguntaste?».

Al parecer sabía, de alguna manera, que lo quería localizar. El archivo se descargó y comencé a rastrear la procedencia del mensaje, pero casi al finalizar la búsqueda la ventana volvió a ponerse en blanco como la vez pasada y el programa marcó error. No me di por vencido y lo guardé en una USB, de esa forma no correría el riesgo de perder el programa de nuevo.

Él volvió a escribirme justo al día siguiente. Sabía cómo funcionaba el programa, así que decidí entretenerlo mientras terminaba de buscar. Hizo la misma pregunta:

«¿Qué estás haciendo?».

«Trabajo, q me dices tú???».

«Interesante, ¿acaso trabajas en un cibercafé?».

«Como lo sabes???».

«Tienes internet, estás conectado todo el día. Si estuvieras en una oficina o algo similar, no podrías tener acceso a la red tan constantemente. ¿Acaso crees que te estoy espiando?».

«Nada d eso, simple curiosidad, tu q me cuentas, aun no me respondes».

El programa estaba por terminar, cuando él dijo lo siguiente:

«Nada… Oye, lo siento. Me tengo que ir. Pero por si te aburres, o aún quieres saber en dónde estoy, revisa este enlace: http://archives/map/register_ssxa44a2gghdfg12/g00gle_240394».

El programa marcó error de nuevo, pero, al parecer, el sujeto era o torpe o quería jugar conmigo, tal vez confundirme. Entré al enlace por curiosidad, y porque supuse que mis intentos por localizarlo seguirían fallando. Mi sorpresa no fue mucha, pues el enlace conducía a una foto de la calle en donde se encontraba el cibercafé, sólo que ésta se veía distinta. Creí que él la pudo modificar o que era la misma calle antes de que yo la conociera. Cuando mi jefe llegó para cerrar, pensé en mostrarle la imagen, pero no pude ubicarla; busqué en el historial sin ningún éxito. Mi jefe no dijo nada, sólo me miró extrañado por mi comportamiento.

Al otro día, luego de que mi jefe se hubiera ido, g00gle_240394 comenzó a chatear conmigo. Esta vez intenté sacarle alguna respuesta.

«Hola amigo, ¿qué tal tu día?».

«Pues apenas empieza, en donde estamos, según tu foto de ayer, apenas son las…», antes de que terminara de escribir, él mandó un mensaje:

«9».

«¿?», le escribí.

«Son las 9, 9:03 a.m., para ser exactos».

«Bueno mi reloj dice q son las 9:00 a.m. pero son solo minutos d diferencia».

«¿Y qué tal si fuera más que eso?».

«A q t refieres???».

«¿Recuerdas la foto? Creo que no podrás seguir trabajando aquí por mucho».

«Quieres decir q vienes del futuro o algo así???».

«Es una forma de decirlo».

«Cual es tu nombre real???».

«Google».

«Aha y yo me llamo Wikipedia jajajajaja», le respondí cínicamente.

«No, tu nombre real es Guillermo, pero prefieres que la gente te llame Dracko».

En ese momento no me asusté, si el tipo era un gran informático (algo de lo que no me cabía la menor duda) pudo haber averiguado eso gracias a la infinidad de redes sociales y otros sitios a los que me he registrado. Entonces le dije:

«Veo q eres bueno para esto, debes ser un Hacker, si es así, por q sigues a alguien como yo y no a la CIA o el FBI, no sé, podrías cambiar las acciones d FaceBook a tu favor, por q me sigues a mi???».

«Sencillo, porque el dinero no me es útil; ¿para qué lo quiero si no lo necesito? En cambio, si logro encontrar a alguien que me ayude, como tú… eso podría servirme más que el dinero».

«Quieres decir q necesitas a alguien… Para???».

«Una página, una que pueda ser constantemente visitada. Tal vez varias páginas. Creo que me serviría alguien como tú para esto, tienes el tiempo libre suficiente para ayudarme, además de que busco a alguien en particular, y tú lo localizarás más rápido que yo».

«Paginas, solo eso, por q no hackeas una ya existente???».

«Porque ya son mías, cualquier página que te llegue a la mente; y no sólo eso, los dueños de esas páginas son personas como tú, a las que también contacté y las volví ricas y poderosas. Digamos que soy el dueño de esos seres».

«Acaso estas Trolleandome??? Q sigue, dirás q eres el diablo y estas consumiendo almas, por eso FB y YouTube son tan conocidos, por q los creadores vendieron sus almas y ahora tienen lo q querían».

«No lo mal interpretes, no tengo nada que ver con algo sobrenatural. Te lo dije antes, soy Google, ¿acaso eso no te suena familiar?».

«Demuestralo viejo…».

«http://google.com.mx».

«Vaya, se nota q eres google ¬¬…».

«Sé tus contraseñas, las biografías de tus páginas, con todas las modificaciones que les has hecho. Sé todo lo que has llegado a registrar entrando a mí, tu historial, incluso el eliminado. Mira esto, incrédulo… http://archives/map/register_ssxa44a2gghdfg12/g00gle_240394».

Entré al enlace y éste llevaba a la misma imagen del día anterior, lo que no demostraba absolutamente nada; aún seguía creyendo que era un hacker troll sin nada más que hacer, pero mi curiosidad era grande, y no detuve la conversación:

«Bien “Google” y q es lo q hare por ti???».

«Sencillo, revisa esto: http://hiawfgfhjy518ss1ffg4d5f121fd8g7s».

Era un enlace que llevaba a una página vacía de fondo negro, nada especial. Entonces le pregunté:

«Q con esto???».

«Necesita algo relevante, ¿no lo crees? Tal vez una imagen, algo como esas ventanas emergentes. Puede ser un enlace troll como Ooskar o Goatse.cx, algo que haga que la audiencia trabaje por sí sola».

«Por q no subes tu imagen alterada, la d esta calle???».

«Buena idea, pero no puedo usar el registro de esa imagen hasta que suceda».

«Suceda???», pregunté algo impactado. «Q debe suceder???».

«Lo que ves en la foto, su registro será el día miércoles de la semana que viene. De hecho, a la imagen la subirán desde tu cibercafé; es una fotografía tomada con un Sony Ericsson W580. Ésta será tu evidencias, así sabrás que yo soy Google, mientras tanto, me retiro. Pasado este suceso te contactaré, exactamente a las 4:22 p.m., para acordar lo que se subirá a nuestro sitio»

USUARIO g00gle_240394 parte 1

Tenía yo dieciséis años cuando comencé a trabajar. Mi primer trabajo fue en un cibercafé en el que trabajaba un amigo, y gracias a él entré a ese lugar. Luego de que estuvo enseñándome todo lo que debía saber por algunas semanas, dejó el trabajo y me quedé solo por casi dos meses. En el transcurso de ese tiempo recuerdo un día muy peculiar, cuando conocí a un usuario llamado «g00gle_240394». El nombre me extrañó un tanto, pues llevaba la palabra Google escrito con dos ceros sustituyendo las o, pero supuse que sólo era alguien que estaba aburrido, porque lo primero que me dijo fue, «¿Qué estás haciendo?».

Antes de contestarle miré a mi alrededor, pues el chat por el cual me comenzó a hablar era el que comunicaba los ordenadores en el cibercafé. Los clientes usaban ese chat casi nunca, sólo lo ocupaban algunos tímidos para enviar mensajes como «¿Puedo mandarte a imprimir?» o «¿Me permites usar tu baño?». Normalmente, el chat lo utilizábamos los que estuviéramos de encargados para notificar que íbamos a cerrar o alguna cosa por el estilo. El local estaba casi lleno, pero el mensaje fue enviado desde una máquina que el PC del administrador (es decir, yo) no reconocía. La ventana del chat se veía algo así:

Cyber Chat: Admin 02 PC: 00

g00gle_240394: ¿Qué estás haciendo?

Supuse que algún tipo listo había cambiado la configuración de su ordenador. Si ese mismo sujeto había logrado cambiar el nombre predeterminado del usuario, el cual en el chat debería ser algo como «Usuario PC 01», pues entonces también era capaz de cambiar la configuración predeterminada de su máquina. Para asegurarme, le contesté:

«Veo q cambiaste la configuración de tu maquina, pero quien es tan tonto como para enviar un mensaje al administrador después de hacer algo así? gracias a esto ya lo note, pon todo en orden por favor, gracias».

Tardó un par de segundos en contestar, pero al hacerlo sólo se disculpó y no volvió a escribir. No supe quién había sido, luego de que revisé todas las máquinas por medio de la mía no vi ningún mensaje enviado. Tal vez fue alguien robándose la señal, de todas formas sólo era el encargado del local, así que no podía hacer mucho. Cuando estuve con el dueño antes de cerrar, le comenté lo sucedido, y él me dijo que lo revisaría y me retiré. Al día siguiente me dijo que no había ningún interceptor en la señal, pues la única forma de conectarse era por medio del cable de Ethernet; me refrescó la memoria diciendo que habíamos desactivado la señal wi-fi porque varios negocios de la cuadra la utilizaban y eso ralentizaba la red. No respondí nada, pero me quedé con la duda.

LA FERIA ABANDONADA(POR QUE ESA CARA LARGA?)

Hace unos días me puse nostálgica y comencé a buscar las fotos en el sótano. Encontré varias de mi escenario cuando era pequeña encontré diarios pero todo terminaba diciendo:

"LA FERIA VENDRÁ MAÑANA ESTOY ANSIOSA"

Encontré varias fotos todas estaban en blanco y negro porque mi madre no tenia plata para una del color de los ochenta.

Cada vez que recordaba mi infancia sentía que algo me agarraba de la cintura. Un nombre me daba vueltas en mi cabeza desde que tengo conciencia "un nombre" el nombre era Bozo. Siempre lo recordé pero nunca supe de donde era, no puedo recordarlo.

Cuando busque en el ático encontré una caja grande con un signo raro en un papel, no recordaba mi infancia. Parecía que algo había pasado para que mi infancia se hubiera arruinado, algo destrozo mi mente cuando era pequeña.

Desde que recuerdo, tengo ataques de pánico. Nunca comenzaron, son normales para mi pero es horrible de noche, porque recuerdo una bola roja como las que usan los payasos con arrugas y cucarachas comiéndosela.

Cada mañana, mientras me baño siento que algo me observa. Desde entonces uso bikini para bañarme y compre una cerradura de habitación de pánico.

Antes de encontrar todas las escrituras y fotos llame a mi madre en medio de un ataque de pánico y recordé una manga que era blanca que decía:

"Bozo."

Le pregunte a ella quien es bozo, ella se quedo callada y dijo que "ya no volvería mas...hija" y corto. Me asuste por el comportamiento de mi madre. Parecía asustada y ella es muy orgullosa, pero en el momento que le dije la palabra Bozo se escucho un respiro profundo por el teléfono.

Prendí la televisión y me puse a ver una película. Derrepente aparecí en el piso, en un charco de baba parecía haber tenido convulsiones toda la noche. Revise la cámara de seguridad que instale. Estaba viendo la tele, cuando cambie de canal estaba mirando a el payaso maldito. Era una película serie que daban todos en esos tiempos. Apenas lo puse, apareció el payaso y entonces me asuste mucho.

Llame a mi madre de nuevo. Atendió un hombre y le pregunte que hacia ahí.

- ¿Conoces a la señora Taylor?

- Si es mi madre.

-Me dijeron que se había suicidado y que mandaría la patrulla para mi casa.

Después de eso, vomite. Mi madre no era capas de suicidarse...

Mi padre estaba muy triste en el funeral. Recuerdo que le dije que venga a vivir conmigo porque me sentía muy sola. El vino y se instalo en mi casa. Desde eso, dormía al lado de mi padre. Ya no tuve mas ataques de pánico, pero seguía recordando "BOZO".

Me levante al día siguiente y mi padre no estaba en la cama. Me levante con miedo. Fui a la sala, el salio con la comida. Me había preparado el desayuno entonces me tranquilice. Tomamos un té, viendo la televisión y en el momento precioso, mientras se reía con un programa, le pregunte quien era Bozo. Mi padre se estremeció, se puso pálido y me dijo que el no volvería hablar de el. Yo le pregunte devuelta. El tiro la tasa de té al piso y se fue. Fui tras el y me dijo que no volvería mas y se tiro por la ventana del piso.

Gracias a Dios, estábamos en el segundo piso el quedo inconsciente. Llame a la ambulancia, me dijeron que en unas semanas iba a estar perfectamente bien. Me decidí a ir al vecindario, donde pase mi infancia.

Cuando llegue, la gente estaba pálida. Todos me miraban con rencor. Entre a una tienda y me dijeron que me fuera. Yo le pregunte porque. Me dijo que me fuera aun gritándome mas. Entonces, me decidí a buscar en la escuela de donde era pequeña, las fotos de mi infancia.

Estaba abandonado, parecía que no había mas niños, entonces me dirigí hacia la puerta y me aventé entre las tablas de madera que clausuraban el lugar. Había muy poca luz adentro. Se escuchaban ruidos de metales crujiendo, encontré una pared con muchas fotos y estaba yo, de pequeña con un payaso deforme con la boca abierta anormalmente y estremecedoramente horrible, grite y salí del establecimiento inmediatamente. Me decidí a descubrir que había pasado cuando era chica. Agarre la foto antes de irme, y volví a Nueva York.

Le mostré la foto a mi padre, el me explico todo.

Me dijo que cuando era pequeña me había comprado entradas para la feria y que cuando volví deje de ser la misma. Esa feria era extraña. Dijo que no estaba cuando la fui a ver. Se sentía muy raro, porque 15 minutos después de que volviera mi padre, estaba en la posición en la que habria estado en la feria, pero no había nada. Entonces me dijo que ese payaso Bozo era mi hijo y la niña que estaba en la foto era yo. Me asuste y me fui para atrás, y le comente quien era el padre con vos temblorosa y me dijo, tu mente.

Cuando me desperté estaba en un psiquiátrico y un enfermero me trajo la foto yo enrealidad soy un hombre me vi en un espejo y me di cuenta que toda la vida que había vivido era irreal. Esa FOTO, en esa foto era yo, estaba viviendo la vida de la niña que destruiste, en el espejo se veía una mandíbula gigante que provenía de mi boca perdí la razón y me pregunte:

¿Por que esa cara larga?

Un millon de payasos psicópatas destruyen la mentes de los niños torturándolos dentro del circo matando.

EL CARNICERO LOCO.

Ésta es una historia real. Algunos nombres y sucesos han sido reemplazados para proteger la identidad de sus víctimas. El único testigo de los hechos aquí descritos es una cámara de seguridad instalada en el lugar. La única sobreviviente está internada en un hospital psiquiátrico y jamás pronuncia una palabra.

Todo comenzó un otoño, cuando el frío de aquel entonces obligaba a todos a vestir muchos ropajes. La familia pasaba por algunos problemas económicos y de relaciones interpersonales, definitivamente no era el mejor momento de sus vidas. Un día, María, la esposa del carnicero, había adquirido un nuevo puesto en su trabajo; sin embargo, eso no traería más adelante las mejores noticias.

Su marido, un tipo sonso, era dueño de una carnicería en el barrio. Todo el mundo lo conocía como una persona tranquila, jamás discutía con nadie y atendía muy dichoso su local. Aunque estaban pasando por un mal momento, él siempre supo mantener una postura positiva.

El nuevo trabajo de María le significaba más horas fuera de casa y, por ende, más riesgos. Una oscura historia comenzó a tejerse en su vida cuando conoció al nuevo jefe a cargo suyo. Las interminables horas de trabajo culminaban, casi siempre, con salidas a moteles y mucho alcohol entre ambos.

Algunos vecinos de María siempre sospecharon de aquel tipo elegante que se las daba de empresario exitoso. Un día decidieron hablar con el carnicero, quien en un principio se mantuvo incrédulo frente a la situación; prefería que llegase el día en que tuviese pruebas concretas del engaño de su esposa. Hasta que ese día llegó.

El arduo trabajo le significaba ir a casa cansado y somnoliento, cada jornada era insaciable y la gente necesitaba su preciada carne. Un día llegó como siempre a su hogar. Dejando sus tétricos ropajes de carnicero en el sillón, pasó a la habitación de él y su esposa, en donde ésta se encontraba acompañada de su jefe. El descaro de la infiel era tal que al encontrarse en la dolorosa situación, no supo qué hacer.

El carnicero, que jamás había dañado a nadie en su vida, partió a la cocina de la casa para tomar el cuchillo más grande que tenía. María pensaba que intentaría asesinarla, o al ya escapado amante, pero eso no estaba en los planes del carnicero.

En ese momento estaba pasando por un desorden tremendo, y sus decisiones lo llevaron a la locura de ir a su trabajo, como siempre, con su tenida de carnicero y su enorme cuchillo en sus manos. Era casi medianoche y la carnicería había sido cerrada por él mismo, y entró como cuando llegaba a trabajar cada mañana.

Enseguida encendió la sierra de máquina, el artefacto que corta huesos de animal cual cuchillo caliente traspasando mantequilla. Tomó la peor decisión de su vida, y cobardemente se suicidó. Todo fue registrado por la cámara de seguridad, que en ese momento estaba funcionando.

Minutos más tarde llegó María al local, encontrándose con la macabra escena de su esposo muerto, con la cabeza en el suelo mutilada de su cuello y el cuerpo aún reposado sobre la máquina, conservando su cálida temperatura. Incluso el cuchillo que tenía seguía ahí, apretado por su gran y rígida mano derecha con la que destrozaba carne y huesos de animal.

La policía local lo declaró un suicidio basándose en la grabación de la cámara de seguridad. Pero ése no es el final de la historia. La ya deshecha familia del difunto carnicero empezaría a sufrir las graves consecuencias de los actos de María.

Se dice que en algunas frías noches de otoño el cadáver del carnicero vuelve a la escena del crimen para suicidarse una y otra vez. A veces, en la casa de María se oyen gritos de dolor y el sonido de una sierra cercenando la cabeza del carnicero. Cuado los gritos cesan, el carnicero ata su cabeza nuevamente a su cuerpo y toma el cuchillo más grande de la cocina. Incluso se oye cómo lo afila con malas intensiones. En seguida se siente un desagradable olor a carne humana podrida, puediéndose ver incluso la enorme silueta de su robusto cuerpo caminando por los pasillos de su casa, buscando alguien a quien matar.

Aunque nunca le ha sucedido nada a María, se dice que el carnicero aparece cada ciertas noches realizando sus macabros actos a víctimas de su mismo barrio, o incluso de la ciudad y sus alrededores. Les corta la cabeza para luego atarla y coserla nuevamente a los aún cálidos cuerpos. Y cuando eso no es suficiente, reúne todos los cadáveres de sus víctimas para ofrecerlos como muestra en su carnicería, arrastrándolos mientras camina tambaleante a su asqueroso lugar de trabajo.

Luego de semanas de trastornos en el sueño y horribles pesadillas, María comenzó a pasar por una depresión que la llevó a la locura, hasta ser internada en un hospital psiquiátrico.

Si no quieres ser víctima de El Carnicero, asegura bien las puertas de tu casa, tu cocina, y jamás dejes a la vista los cuchillos grandes, o él los podría usar en tu contra. A no ser que quieras ir a echar un vistazo a tu cocina en este momento, para asegurarte de que todo está en orden…

NO MIRES LA PUERTA.

Hace 2 años, estaban en su casa, tan tranquilos, María, una señora de 40 años que se había divorciado recientemente, con su hijo pequeño de tan solo 8 años.

Como era de costumbre María se tenía que ir todas las noches a trabajar, era una mujer con muchas responsabilidades( tanto en su trabajo como en su casa) y no podía atender a su hijo en todo momento. Pero aquel día sería muy diferente al resto; ya que, cuando se encontraban cenando vieron en las noticias que un asesino en serie, muy peligroso y agresivo había escapado del centro penitenciario de la ciudad. Lo más grave de la noticia no era que este interno hubiese escapado, lo peor era que había sido visto a pocas manzanas del hogar de la familia.

Esto provocó la incertidumbre de María que al irse al trabajo tenía que dejar a su hijo solo en casa.

Maria para prevenir desgracias cerró las ventanas, puertas, y le explicó lo siguiente a su hijo:

– No abras ninguna ventana ni las puertas. Aunque llevo las llaves, por si ocurre algo, yo golpearé 3 veces seguidas la puerta o simplemente me reconocerás por la voz y entonces sabrás que soy yo.

Llegado el momento, María se fue a trabajar y dejó a su hijo solo. Éste, lleno de miedo, cerró la puerta a cal y canto y se puso a ver la tele para relajar la mente.

Al cabo de rato, el chico ya estaba dormido cuando de pronto llaman a la puerta. POM…POM…. el chico se despertó y aterrado se dirigió muy despacio hacia la puerta y dijo:

– ¿Eres tú mamá?.

La respuesta vino con otra serie de golpes acompañados de un susurro escalofriante que decía: JABREME DA PUETA. El niño atemorizado huyó hacia su habitación donde se pasó la noche llorando y esperando a que llegase su madre, hasta tal punto que se quedó dormido.

Al día siguiente cuando se levantó se dio cuenta de que su madre no había vuelto. Y aún con miedo se dirigió a la puerta que conducía a la salida de la casa y se encontró a su madre con las piernas cortadas ( por lo que no pudo llegar al timbre), la lengua cortada ( por lo que no le pudo reconocer la voz) y totalmente ensangrentada.

Desde ese día este chico tuvo que ser hospitalizado en un psiquiátrico y no pudo dormir sin sufrir constantes pesadillas…